China

la flor del ciruelo

EL PINO, EL BAMBÚ Y EL CIRUELO:

El pino, el bambú y el ciruelo son las tres plantas preferidas de los chinos. Aún en el pleno invierno, las tres demuestran vitalidad y aguantan hasta la bienvenida de primavera. Por ello, reciben en grupo el nombre de “tres íntimos amigos en invierno”, como símbolo de deseos del ser humano.
En China en todos los sitios se ven dibujos del pino, bambú y ciruelo. Y también son materiales muy utilizados para hacer utensilios, edificios, muebles…
El pino es un árbol verde todo el año. En invierno sigue creciendo y por ello, se le valora como ejemplo de lealtad y firmeza. Su color duradero durante todo el año es sinónimo de longevidad.
En cuanto al bambú, no se marchita aunque caiga el rocío. Muchos consideran el bambú, como la representación de la modestia por su tronco hueco, alto y erguido. Razón por cual tiene un sobrenombre de “caballero”.
Una de las flores más importantes y famosas en China, es la flor del ciruelo. Es muy elegante y aromática, se dice que estimula las buenas conductas. El pueblo chino, toma la flor como representante del buen agüero y aviso de la llegada de la primavera. Muchas leyendas y cuentos del país hablan sobre el ciruelo.
Por otra parte, el crisantemo, la orquídea y el loto también son símbolos de la integridad individual y personalidad positiva.

 

 

images (2)LOS PADRES DE CHINA:

En este artículo hablaremos sobre el respeto que se tiene en la cultura china a los padres. Los chinos consideran que el respecto filial es muy importante y piensan que sólo quienes cuidan y aman a sus padres pueden ser honrados y comprometidos con el ser humano. Deben estar agradecidos por los favores recibidos.
En un cuento o leyenda china que trata de Liu Heng, el emperador Wendi de Han, conocido por su piedad filial, se habla de que durante tres años en que su madre estuvo enferma, el protagonista no dejó de velar por ella. En sus 24 años de reinado, desarrolló la cultivación moral y el sector agrícola para mejorar la calidad de vida de los aldeanos y los padres de la aldea, produciendo un crecimiento económico estable de la zona.
Otra historia habla de Lu Ji. A los 6 años, Lu Ji acompañó a su padre a visitar el famoso general Yuan Shu. El general les obsequió unas naranjas, Lu Ji cogió dos y las metió en su bolsillo y al despedirse del general, las naranjas se cayeron al suelo. El general les preguntó: “ya habías comido naranjas, ¿por qué llevas naranjas al salir de mi casa?” y el niño le contestó que “a mi mamá le gustan mucho las naranjas y quiero dárselas”. Yuan Shu se quedó contento y emocionado por la piedad filial del pequeño.
Aunque el pensamiento popular suele alimentar las leyendas, la cualidad de la piedad filial es parte de la formación moral de los chinos.

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